- Home
- Young Adult Fiction
- Social Themes
- Gabi, fragmentos de una adolescente / Gabi, a Girl in Pieces (Spanish Edition)
Gabi, fragmentos de una adolescente / Gabi, a Girl in Pieces (Spanish Edition)
List Price:
$14.95
- Availability: Confirm prior to ordering
- Branding: minimum 50 pieces (add’l costs below)
- Check Freight Rates (branded products only)
Branding Options (v), Availability & Lead Times
- 1-Color Imprint: $2.00 ea.
- Promo-Page Insert: $2.50 ea. (full-color printed, single-sided page)
- Belly-Band Wrap: $2.50 ea. (full-color printed)
- Set-Up Charge: $45 per decoration
- Availability: Product availability changes daily, so please confirm your quantity is available prior to placing an order.
- Branded Products: allow 10 business days from proof approval for production. Branding options may be limited or unavailable based on product design or cover artwork.
- Unbranded Products: allow 3-5 business days for shipping. All Unbranded items receive FREE ground shipping in the US. Inquire for international shipping.
- RETURNS/CANCELLATIONS: All orders, branded or unbranded, are NON-CANCELLABLE and NON-RETURNABLE once a purchase order has been received.
Product Details
Author:
Isabel Quintero
Format:
Paperback
Pages:
288
Publisher:
PRH Grupo Editorial (September 1, 2020)
Language:
Spanish
ISBN-13:
9780593082263
ISBN-10:
0593082265
Weight:
8.8oz
Dimensions:
5.19" x 8.01" x 0.79"
Case Pack:
20
File:
RandomHouse-PRH_Book_Company_PRH_PRT_Onix_full_active_D20260705T120206_156890263-20260705.xml
Folder:
RandomHouse
List Price:
$14.95
As low as:
$11.51
Publisher Identifier:
P-RH
Discount Code:
A
Age Range:
14
Grade Level:
9th Grade
QuickShip:
Yes
Audience:
Young adult
Country of Origin:
United States
Pub Discount:
65
Imprint:
Vintage Español
Overview
Gabi aún no entiende quién es. Escribir la ayudará a juntar sus pedazos.
Gabi Hernández está en su último año de la preparatoria. Para entretenerse, escribe todo lo que le pasa en su diario: las solicitudes a las universidades, el embarazo de Cindy, cuando Sebastián salió del clóset, los chicos guapos de su clase, la adicción de su padre a la metanfetamina, y toda la comida que se le antoja. Pero lo mejor de todo lo que escribe es la poesía que la ayuda a ser quien es.
24 de julio
Mi madre me llamó Gabriela en honor de mi abuela materna, quien, por cierto, no quiso conocerme cuando nací porque mi mamá no estaba casada, es decir, vivía en pecado. Mi mamá me contó muchas, muchas, muchas veces cómo mi abuela la golpeó cuando le confesó que estaba embarazada de mí. ¡Le dio una paliza! A los veinticinco años. Esa historia es la base de mi educación sexual. Cada vez que salgo con alguien, mi mamá dice, “Ojos abiertos, piernas cerradas”. Hasta ahí llega la conversación de las abejitas y las flores. Y por mí está bien, aun si no estoy enteramente de acuerdo con toda esa basura de “esperar hasta que te cases”. O sea, esto es Estados Unidos y es el siglo XXI, no México hace cien años. Pero, claro, no se lo puedo decir a mi mamá porque pensaría que soy mala. O peor: que intento ser blanca.
Gabi Hernández está en su último año de la preparatoria. Para entretenerse, escribe todo lo que le pasa en su diario: las solicitudes a las universidades, el embarazo de Cindy, cuando Sebastián salió del clóset, los chicos guapos de su clase, la adicción de su padre a la metanfetamina, y toda la comida que se le antoja. Pero lo mejor de todo lo que escribe es la poesía que la ayuda a ser quien es.
24 de julio
Mi madre me llamó Gabriela en honor de mi abuela materna, quien, por cierto, no quiso conocerme cuando nací porque mi mamá no estaba casada, es decir, vivía en pecado. Mi mamá me contó muchas, muchas, muchas veces cómo mi abuela la golpeó cuando le confesó que estaba embarazada de mí. ¡Le dio una paliza! A los veinticinco años. Esa historia es la base de mi educación sexual. Cada vez que salgo con alguien, mi mamá dice, “Ojos abiertos, piernas cerradas”. Hasta ahí llega la conversación de las abejitas y las flores. Y por mí está bien, aun si no estoy enteramente de acuerdo con toda esa basura de “esperar hasta que te cases”. O sea, esto es Estados Unidos y es el siglo XXI, no México hace cien años. Pero, claro, no se lo puedo decir a mi mamá porque pensaría que soy mala. O peor: que intento ser blanca.








